
Por Miguel Melgarejo
Después de ver miles sillas, lámparas y otras chucherías, fabricadas y diseñadas, casi todas, de una manera impecable, no es raro comenzarse a preguntar el sentido de todo. Ante la abundancia de reflexiones positivas, me permito entonces generar aquí una de las cuantas negativas, esperando que sirva, cuanto menos como ejercicio de reflexión.
Será quizás por la desgarradora ola de violencia que vive nuestro país, será quizás la exposición a guerras, revueltas, desastres naturales y catástrofes nucleares que los últimos meses han traído, pero si la Feria de Diseño de Milán es la mayor expresión que el diseño industrial mundial tiene en el año, debo de decir que en esta primera impresión me causó un poco de asco.
Milano, contrario a las suposiciones que tenía, es en sí una ciudad gris e industrial, uno podría clasificarla como fea. Es una ciudad que, de acuerdo con lo que llegué a ver y lo que los locales me contaron, solamente parece viva cuando llega la feria de diseño. Es solamente en esta época del año en la que miles de italianos, extranjeros, diseñadores de todas las edades y otros entusiastas se vuelcan a las calles de zona Tortona para festejar, es solo en esta época en la que esta misma zona muestra diseño y arte en sus enormes bodegas. Es, quizás, una ciudad que vive profundamente como el diseño industrial de nuestra época, bella (dependiendo de por dónde la veas) pero también vacía y triste. Todo al mismo tiempo.

Kartell en el Salone di Mobile
No supe muy bien que sentir cuando entré a esa gran área del Salone di Mobile, en donde Kartell con luces neón mostraba, sin ningún dejo de modestia, sus impecablemente diseñadas sillas de plástico, rojas, nuevas, viejas y transparentes. Los metros cuadrados que cubría ese stand podrían contener seguramente las sillas que necesitaría la humanidad para sobrevivir otros mil años, sin embargo representaba solo una minúscula parte de la exhibición de la feria. Por un momento parecía que estuviéramos en los sesentas, plástico, luces de neón, consumo sin conciencia… Si, esta muy bonito ¿y?
Frag, como muchos otros, por grandes ratos solos en su stand
Caminas entre personas de todas las nacionalidades, algunos, la minoría, genuinamente buscando hacer negocio, los demás, se repartían entre diseñadores jóvenes y entusiastas como nosotros, curiosos y personas dedicadas más que obviamente a fotografiar nuevas ideas para llevarlas al día siguiente a producir en alguna fábrica (seguramente China). En algunas ocasiones la gente prefería tomar fotos desde afuera a algún stand sin dar un paso dentro de él mientras que diseñadores y agentes de ventas hacían como si hicieran algo (posando los más inteligentes) para una bella postal de twitpic. Un zoológico muy fashion.

Bote de basura (promedio) lleno de folletos en zona Tortona
Generalizar es un ejercicio cruel y muchas veces imbécil, pero si tuviera que hacerlo diría que la Feria de Milán es un festejo a la maquina de poder que algunos beneficia y a muchos otros hace poco bien (si no es que perjudica). Pero como no me permito a mi mismo considerarme un imbécil y mucho menos a ustedes que siguen la lectura hasta estas alturas, les diré que, evidentemente, la Feria de Milán es la semana más importante de diseño en el mundo, hay un montón de cosas buenas, muchos conceptos nuevos y prometedores para muchas industrias, mucho negocio alrededor del diseño e innovación se lleva acabo a sus alrededores, pero cuidado, sean críticos con lo que ven, que también esta comenzando a apestar.
Coincido contigo en varios de los puntos que tocas; Milán (durante la feria) se ha vuelto un destino casi turístico.. pero aún así es un monstruo de la industria mueblera mundial que a sus 50 años es prácticamente imposible derrocar, pero creo que poco a poco se tiene que re-definir.
Este año viviste su resurgimiento, después de un par de años “de crisis” donde muchas empresas adoptaron medidas para alivianar su presupuesto.. empresas importantes como Poltrona Frau (dueña de Cappellini y muchas otras) abandonaron la sede oficial de Rho y optaron por espacios temporales como la Zona Tortona, por decir un ejemplo. En general, la industria esta cada vez “estrenando” menos diseños cada año, aunque estoy seguro que es por la falta de demanda.
Con el evento el éxito a través de los años del principal vinieron muchas otras zonas, compañías, giros y gente relacionada con la industria del diseño como los estudiantes, que ven a Milán como el lugar para darse a conocer, promover y presentar sus conceptos. Para mi, esto es lo más interesante de la feria. Pero el monstruo milanes esta perdiendo novedad y frescura, por estas y muchas otras razones, hay ferias como el Imm de Colonia ó hasta las mismas semanas de diseño en Londres y Eindhoven que han ganado fuerza en sus últimas ediciones ya que promueven las ideas frescas.
No puedo darle una conclusión a mi comentario ya que Milán tiene cosas buenas y malas, pero lo que si puedo afirmar es que es una experiencia que todo diseñador debe vivir.
Buena reflexión Mike, saludos.
Miguel,
Debo de confesar que esta mañana que leí tu post quedé muy sacado de onda, me parece de un derrotismo desgarrador, triste.
Tengo 20 años viajando a la Feria del mueble de Milán, lo que ahora se ha convertido en la semana del diseño y por supuesto a muchas otras en otros destinos del globo. He visto mucho y cada vez que voy sé que tengo que ver y sobre todo aprender más.
Con lo que posteaste antes me es difícil entender cuál es tu experiencia final en esta visita al Salone, pero me queda claro que te dejó con sinsabores que te llevan a esta reflexión. La feria de Milán no es sólo una feria, es sobre todo un encuentro lleno de oportunidades. La gente que camina en los pasillos no son todos Piratas y Zombies como los describes y lo gente dispuesta a hacer negocio somos muchos más de los que pudiste detectar. Las empresas no invierten todo ese capital, talento y recursos para que les saquen una bonita foto o los pongamos en un post en nuestros modestos blogs.
¿Cómo entender un fenómeno de esa magnitud? Seguramente los comentarios que te hace Jorge Diego son valiosos, ese es el enfoque. Milán la ciudad misma no es la misma que era hace 30 años que la conocí o hace 20 que empecé a acudir a la feria por diversas razones. Lo que ahora tu citas como una normalidad, la Zona Tortona, tiene apenas 4 años de existir y si, coincido contigo comienza a desgastarse rápidamente. Es además falso que una ciudad como esta se muera sin el Salone, es además la capital de la moda de Italia y el centro del motor económico de ese gran país, créeme Milán no es bonita como Paris o Florencia, pero es muy dinámica todo el año.
Añadiría que lo que a ti te parece muy común como el “Fuori Salone” es en realidad muy joven, con apenas 20 años. Yo lo vi nacer como un movimiento muy revolucionario que, asqueado como tú, rechazaba el formato mismo de la feria. Chistoso pensar que algunas de esas firmas son las que ahora son “grandes” o “famosas” y que se presentan en un formato tradicional. No sólo eso, las firmas cambian, los protagonistas también, pero lo que es seguro es que saben hacer dinero, crear mercados y construirse un futuro.
Siempre antes de acudir a un evento me cuestiono mis objetivos y preparo mis expectativas. Este año no fue la excepción y compartí parte de estas en espacio-blanco ¿Las viste? Claro, estas son las que hice públicas pero además llevo preparado un viaje de negocios y uno que guardo para mi, una experiencia que me debe de hacer mejor persona.
En fin, para concluir, tu reflexión es dura, pero no concluye. ¿Qué sigue? ¿Qué debería de ser Milán? Hay mucho más que reflexionar que una frustración.
Respetuosamente,
Lorenzo.
Jorge, Lorenzo, gracias por sus comentarios, no me esperaba menos de ustedes.
Como menciono al principio del artículo, este es solo un ejercicio que se acerca desde una perspectiva crítica/negativa hacia el fenómeno de la feria, simplemente por el hecho de que normalmente, alrededor de esta abundan los elogios y las opiniones positivas.
Creo que es importante como mexicanos acercarnos de una manera crítica a este tipo de cosas por el hecho de que aún estamos por construir las nuestras. Crecí como diseñador, como muchos otros, pensando que todas las cosas que se presentaban en la feria eran geniales (casi obras maestras). Este año me di cuenta que, efectivamente, algunas cosas son, más aún, me percaté de todas las oportunidades de negocio, pláticas, debates y encuentros que suceden alrededor de la misma. Pero no todo es color de rosa.
También me di cuenta que, como menciona Justin McGuirk en este artículo http://bit.ly/hYwGgx (via José de la O), la industria del diseño de mobiliario sigue viviendo en un sueño que quizás es tiempo que termine o que cambie definitivamente, el entorno y la misma economía alrededor de la misma lo van pidiendo.
No concluyo con una perspectiva hacia el futuro, y es un buen reto que Lorenzo me propone, pensaré en ello y trataré de elaborar en esto.
Aún no acaban los posts acerca de la Feria de Milán, los que vienen seguro serán mucho más positivos.
Miguel.
Debo decir que a mi también me saco de onda tu post Miguel, yo nunca he asistido a la feria por la convicción de ir hasta que presente algo yo, (algo muy personal como diseñador) y por ende no puedo comentar de la feria en si, sin embargo tu post no tiene nada que con ella, incluso tu critica a la ciudad la dejo de lado, porque tu sentir es más profundo que eso.
Estoy escribiendo desde Monterrey donde me trajeron a mi hotel después de cenar a las 10pm, extraño para mi al estar con universitarios pues se me hace muy temprano, pero por seguridad me guardaron temprano, me basto menos de un día para entender tu perspectiva y comparativa entre la cruda realidad y la máxima expresión del diseño contemporáneo en el mundo.
Visto así, de primer instancia da asco: como es posible esa muestra de “consumismo”, “derroches” y “apariencias falsas” cuando en las calles hay niños con hambre, violencia e injusticia.
Me temo que debo decirte que así es la vida – yo llegué a la misma conclusión que tu, ser critico, pero más que ser critico con lo que veo, soy brutalmente critico conmigo primero, es así como transformo esa frustración, asco y descontento en algo que con mi trabajo como diseñador o lo que sea porque todos pueden aportar, ya seas empresario o blogger, pueda generar bienestar generalizado.
Si ya se, como es posible que diga eso de generar bienestar por medio de la critica, si vendo libreros de miles de pesos, muy fácil: porque cuesta miles de pesos hacer algo bien (al menos con mis recursos disponibles en México) y muy pocas personas pueden adquirir ese producto, sin embargo estoy generando un estándar alto que más diseñadores y compañías intentarán alcanzar, lo que hará que ese estándar de calidad y diseño con los años será un común denominador más asequible y por ende llegue a más personas, posiblemente ya no con mis libreros (porque tomará años) pero el ser parte de ese proceso de desarrollo de bienestar es lo que hace que yo justifique mi pose en la foto.
Concuerdo mucho con Lorenzo. Pregúntale a la gente que vive de lo que vende en una expo. Al final del día, lo que quiere esta gente es hacer business. Una feria de diseño es lo mismo que una feria de lo último en tecnología ambiental. La gente tiene que vender lo que creó y lo presenta ahí. Es muy cómodo tener una perspectiva de estudiante y ver lo que hay alrededor a tener una perspectiva de “este es mi diseño y lo tengo que vender por que si no, no podré pagar la hipoteca de mi casa”. Existen eventos en todo el mundo especialistas en su área pero al final del día son exposiciones de negocios con intereses y con necesidad de vender. Son lo MEJOR del MUNDO, pero pues… tienen que comer. La gente no vive de los cumplidos.
Yo lo he vivido en otros sectores, no el del diseño, pero no debe ser muy diferente. Respeto mucho tu opinión, pero estaría interesante tu opinión si te tocara ver los toros del otro lado.
Yo solo quería compartir algo con ustedes, estoy de acuerdo con todos los comentarios y es obvio que cada quien tendrá su perspectiva, pero creo que la intención de nuestro amigo Miguel no es la de apuntar dedos ni decir que todos estamos en la mierda y el lodo, claro que todos escogimos el camino del diseñador por elección propia y claro que todos queremos ganarnos la vida con esto. Lo único que yo me atrevo a compartirles es que al final nosotros decidiremos la manera de como queremos hacer eso, quizás es como joel escalona dice, poco a poco poner tu parte y educar empresas y público, o quizás lo que necesitan es una cachetada en la cara, como saber?.
Mi impresión de la feria es que existen muchos caminos por seguir y otros tantos nuevos que aún nadie sigue, hay mucha gente que tiene ideas de cambiar la manera de consumir y crear hacia una mayor sostenibilidad y también hay gigantes que solo quieren vender y vender. Creo que si como miguel y como yo muchos quedamos con un sabor que no nos gusto enteramente, debemos asumir cierta responsabilidad de diseñar para acabar con esto, encontrar la manera de hacer que la industria acepte que el diseño y el público debe cambiar y actuar como puentes para el estado que al menos a nosotros nos gustaría vivir.
Recapitulemos.
Lo único que estoy diciendo es que también hay cosas malas y que deben de cambiar. Si no estan de acuerdo con esto, entonces supongo que debemos de aceptar nuestras opiniones.
La perspectiva con la que veo esto no es solo de estudiante, puesto que he trabajado, tengo también mis productos y colaboro actualmente con varios despachos en Holanda.
Todos estamos tratando de generar valor desde nuestra trinchera, sigamoslo haciendo, todos los esfuerzos son buenos. Pero eso si, con los ojos bien abiertos, no nos dejemos engañar por los flashes y los nombres, el diseño en la industria mueblera (en su aspecto formal) es cada vez más un comodity, necesitamos diseñar nuestro futuro.
Y que bueno es leer todos estos comentarios.
Miguel
Hola Miguel.
Soy otro latinoamericano que visito como tu la feria de Milan. No se cual sea tu actividad actual, ni que te lleva a decir las cosas que dices.
Mi proposito fue el de ir a cerrar algunos negocios para importancion de muebles a latinoamerica.
Creo que ya todos sabemos que hacer negocio es hacer dinero. Tu romantica posicion no pasa de ser linda. La realidad del mundo es otro y no entiendo que puedes esperar de una feria de mueble de caracter internacional. Muebles para la base de la piramide? Hay solcuiciones economica y ambietalmente sostenibles para los diseñadores en un futuro cercano? o inclusive lejano?
Miguel, creo que tienes talento para darte cuenta que puedes tener tus puntos de vista interesantes, pero hay que enfocarlos y ver la realidad mundial.
Espero nos sigas nutriendo con tu creatividad y puntos de vista.
Jhon.
wow me parecio interesantisimo leer todos los comentarios aqui presentados y las diferentes opiniones, asi que me dispongo a redactar la mia.
Soy arquitecto y trabaje durante durante varios anios en monterrey haciendo oficinas corporativas de renombre, por lo que mi trabajo me llevo a estar muy de cerca con las marcas mas importantes muebleras y de disenio de interiores.
En mi propia experiencia les puedo decir que ahora llevo mas de 7 meses viviendo en milano, haciendo mi maestria y trabajando en un despacho de interiores para retail de high/class… por lo que me siento con el nivel y experiencia para refutar varios de los comentarios aqui presentados.
MILAN ES Y SERA una ciudad gris que solo se pinta de color en las epocas importantes de ferias de disenio industrial y fashion. al igual que ustedes, sabiendo que milan es considerada la sede de la moda, llegue aca con un monton de espectativas que en realidad solo se vieron cumplidas durante una semana al anio que se llama #SALONE DEL MOBILE#, por lo que en muchos de los puntos tocados por MIKE estoy TOTALMENTE DEACUERDO y no coincido mucho con lo que Lorenzo nos dice sobre la dinamicidad milanesa.
la feria es el evento mas importante y emocionante que he visto durante estos 7 meses viviendo en milano con lo que a disenio se refiere, puesto que el evento fashion y disenio automotriz deja mucho que desear comparado con los eventos similares realizados en latinoamerica como la semana de la moda en BUENOS AIRES y la semana del auto en Alemania.
me queda claro que el titulo de milano la capital del disenio, solo es un sobrenombre que se quedó ahi con el tiempo…no tengo dudas que milano es la capital industrial italiana…y que los negocios abundan en estas areas…..pero las ideas creativas y los disenios profundos y fundamentados no son el pan de cada dia…
Amablemente los invito a caminar un dia cualquiera por milano….y estoy segura que al final todos coincidiremos en algo> lamentablemente milan y sus muchas ferias solo estan destinadas para un grupo muy limitado de consumidores… que como bien dicen…asi es la vida…de algo tenemos ke comer….pero es lamentable darse cuenta y sin ofender a los italianos….que en ciudades que no se jactan del disenio tales como buenos aires o sao paolo…se puede respirar disenio hasta en las calles….en cambio en la CAPITAL DEL DISENIO….solo una semana y solo en 3 puntos: lambrate,tortona,san babilia….ah! y como olvidarlo…en la fiera en RHO..que cabe mencionar….queda en las PERIFERIAS DE MILANO.
SALUDOS
Se nos invita a reflexionar, analizar, criticar y mirar desde otras perspectivas.
Aquí presente, una diseñadora industrial especializada en sostenibilidad, innovación y gestión empresarial. Creo en los negocios, en movilizar talento, pero sobretodo, en crear un futuro.
Definitivamente, con los comentarios aquí presentados, se ha cumplido el propósito de generar opinión y expresarla. Tengo claro, y espero que se generalice la opinión, que el diseño no es sólo industrial, y mucho menos sólo glamour; coincido con la perspectiva de Miguel que el diseño va más allá de lo que un producto puede representar. Y una plataforma de diseño, tal y como se presentan Milán y sus participantes, está en la capacidad, y comienzo a creer que en la obligación, de formar parte de un plan más grande. Aún no tengo contemplado si será ésta misma plataforma el inicio de la divulgación del diseño de TODO, o si será alguna otra (seguramente), pero creo importante que estemos alerta de esta evolución que invariablemente ha de tomar lugar. Su punto a destacar, precisamente.
No se obvia el glamour del diseño, la belleza y su poesía; el potencial que el diseño industrial tiene y con el que ha llevado a la profesión (para bien, para mejor, o para mal y peor) hasta el “respeto” ganado hoy. Como en todo, hay elementos que inspiran y otros que expiran. Pero tengamos en cuenta también la responsabilidad que asumimos como profesionistas/influyentes de las actividades sociales.
Tampoco considero que es momento para hacernos víctimas o atacantes. Es momento de pensar y replantear nuestra profesión/responsabilidad.
Si “las firmas cambian, los protagonistas también” debemos de diseñar ese futuro, no dejar que el ciclo de negocios se lo lleve entre las manos. Exploremos las posibilidades.
Defiendo los negocios, las ideas, los conceptos, y la responsabilidad. A eso me dedico hoy en día en la oficina donde estoy. Y en este círculo, donde entran aspectos políticos, sociales y económicos, los diseñadores estamos incluidos.
Si nuestro alcance se limita a la “cruda realidad económica”, pongámonos entonces a diseñar la realidad.
Víctimas, no somos.
No hay que dejarnos cegar por las luces neón. A actuar como diseñadores y pensar.